Las enfermedades renales crecen por culpa de la contaminación

Cada día nuestra sociedad es más consciente del peligro de la contaminación, tanto para el planeta como para nosotros mismos, pero los estudios de los expertos no hacen más que confirmar dichos pensamientos con resultados como los que se han ofrecido recientemente en unos análisis que se realización en China, uno de los países más contaminados del mundo.

La prevalencia de la glomerulonefritis membranosa ha crecido en China a un ritmo de un 13% anual en la última década por culpa de la contaminación atmosférica. No en vano hay profesionales que ya alzan la voz alertando de que la contaminación es mortal para el ser humano. De hecho, es la causante de la muerte de más de 25.000 personas solo en nuestro país y según la OCDE, la cifra global de muertes prematuras por contaminación se duplicará o incluso triplicará para el año 2016, al menos de mantenerse la tendencia actual.

La Universidad Médica Meridional en Cantón (China) asegura que el incremento en ese país asiático de las enfermedades renales se asocia muy estrechamente con la distribución de las partículas contaminadas en suspensión que respira diariamente su población al estar presentes en el aire. Y, por ende, estas enfermedades renales parecen estar más presentes en las regiones con niveles más elevados de contaminación del aire.

La Asociación Andaluza de Urología ya está valorando el informe de la Universidad China, y aunque aún no ha emitido ningún comunicado, sí se ha mostrado preocupada por el impacto que tiene la contaminación en la salud individual de las personas.

Cuidado con el agua

Pero la contaminación para nuestros riñones no sólo puede venir del aire, el agua que bebemos también es causante de un gran número de cólicos nefríticos. De hecho, al respecto hay muchísimos expertos que se posicionan a favor y en contra de beber agua de grifo, precisamente por culpa de esa contaminación, pero también por culpa del cloro.

El agua del grifo llega hasta nuestras casas tratada con cloro para evitar la proliferación de bacterias en su interior. Algunos expertos dudan de la calidad de los manantiales de origen del agua, ya que aseguran que están altamente contaminados por microorganismos procedentes de actividades ganaderas o fauna salvaje, así como por filtraciones de químicos procedentes del abonado de los campos.

Por otro lado, el agua de grifo no es un medio inerte ni muerto, tiene numerosos microorganismos que son más o menos resistentes a ese cloro y que también pueden dañar nuestros riñones.

Sea como sea, tanto si el problema viene del agua como si viene del aire, lo único que podemos sacar en claro es que la contaminación está afectando a nuestros riñones y a nuestra salud en general. Una muestra más de lo nociva que puede llegar a ser para nosotros y de lo importante que es poner remedio desde ya a este problema medioambiental.

Cítricos y bolsas biodegradables

Ser ecológico y promover la conciencia no contaminante está de moda, y por eso muchas empresas promocionan actuaciones medioambientales con el fin de crearse una buena imagen corporativa o mejorar la ya existente. Sin embargo, muchas de esas compañías ponen en marcha una campaña medioambiental que tras publicitarla y promocionarla en los medios para que toda la sociedad esté al tanto y, una vez terminada, se olvidan del tema dejándolo escondido en un cajón del escritorio del director del departamento de comunicación, algo que deja mucho que desear.

Ahora bien, esas empresas son fácilmente reconocibles porque las recuerdas por una campaña concreta y cuando vas a buscar información sobre ellas, años después, lo único que encuentras al respecto son las notas de prensa que ellos mismos enviaron a los medios al inicio de la promoción. Sólo las empresas que verdaderamente se preocupan por su impacto en la naturaleza cuentan con una sección permanente en sus departamentos y en su web para promover dicha filosofía ecológica.

Hoy vamos a hablar de dos de esas empresas que han llegado hasta Canteca de Macao gracias a una de nuestras lectoras que utiliza sus servicios y nos ha hablado de ellas realmente bien.

Naranjas Al Día

Es la empresa perfecta donde comprar naranjas y mandarinas por Internet. Se trata de una cooperativa de agricultores valencianos que se han unido para saltarse los canales de distribución con el fin de llegar directamente al consumidor y, para ello, utilizan las nuevas tecnologías (Internet) vendiendo sus productos de manera online a través de su plataforma web. En Naranjas al día podemos adquirir bolsas de naranjas, mandarinas, limones y pomelos que van desde los 5 kilogramos hasta los 30. Cítricos cultivados, por supuesto, de manera ecológica. Todo un manjar del paladar ideal para toda la familia que irá directamente del árbol a tu mesa. Una empresa a tener muy en cuenta para cuidar nuestra salud y llevar una dieta sana y equilibrada.

Plásticos Genil

Esta compañía es especialista en la fabricación de bolsas de farmacia, pero también fabrican bolsas de plástico para todo tipo de comercios. Ahora bien, ¿por qué íbamos a incluir a esta empresa entre las más respetuosas con el medioambiente si trabajan con plástico, un enemigo natural de  nuestro planeta? Pues porque, dentro de su especialización, abogan por la compra y uso de bolsas biodegradables lo que les ha convertido en todo un referente en este sector, un ejemplo a seguir que más de algún comercio debería tener en mente.

Sus bolsas biodegradables son fabricadas con materias primas procedentes del almidón del maíz y de la patata bajo unos estrictos estándares de calidad. Más les valdría a los gobiernos prohibir el uso de las bolsas de plástico tradicionales para obligar a la sociedad a utilizar bolsas biodegradables o bolsas de papel, tela o cualquier otro material cuya descomposición no sea tan extremadamente lenta y contaminante como la del plástico.

Este tipo de empresas se merecen un espacio en los medios de comunicación para promover sus ventas o contratación de servicios, ya que no sólo se benefician ellas sino que nos beneficiamos todos. ¿Y tú, conoces alguna empresa que merezca una especial mención en nuestra sección?

No malgastes ni una gota

Estoy cansada de escuchar y leer artículos de opinión sobre lo cara que es el agua y lo mucho que debemos ahorrar para bajar el gasto en la factura del mes y, aunque eso es verdad, ¿no deberíamos ser más conscientes de lo mucho que necesitamos ahorrar agua para preservar nuestro planeta? Cada vez llueve menos en las áreas donde siempre ha llovido, y las zonas más secas del planeta, donde llueve muy poco al año, están recibiendo tormentas y “gotas frías” que destrozan cultivos y ocasionan daños importantes en ciudades y pueblos. ¿No nos damos cuenta de que nos estamos cargando el planeta y como consecuencia cada vez hay menos agua?

Odio a los políticos que hacen negocio de lo que es de todos, porque seamos realistas, hay ciertas cosas que nos da la naturaleza como el agua, el sol, el mar y el viento que son nuestras, de todos los seres vivientes que habitan el planeta y, a pesar de que entiendo que se nos tenga que cobrar un porcentaje por la infraestructura que instalan las empresas para hacernos llegar esos bienes en forma de agua potable o energía, hay que dejar bien claro a todos esos señores con traje y corbata que el material con el que abastecen a la población ya es nuestro y, por ende, sólo pueden cobrarnos por el servicio de hacerlo llegar hasta nuestros hogares. O al menos, eso es lo que pienso yo.

Ahora bien, como ya decía antes, que todo eso sea cierto no quita para que debamos concienciar a nuestra sociedad sobre que malgastar el agua, dejando a un lado la economía, es como ir matando, poco a poco nuestra naturaleza.

Yo llevo años yendo a una lavandería de autoservicio a lavar mi ropa y no es por la economía precisamente, es porque esas lavadoras industriales me permiten hacer la colada una sola vez a la semana debido a su gran capacidad y, en un solo lavado, tengo todo limpio hasta la semana siguiente. En casa, con total seguridad, tendría que poner de dos a tres lavadoras… ¿sabéis cuánta agua es eso?

Hace unos meses, en el invierno y durante la noche, las tuberías de la lavandería de autoservicio Wash-up a la que acudo, reventaron por congelación. Por lo visto el local tenía un problema de aislamiento y las tuberías no soportaron las bajas temperaturas de la noche. Cuando acudí al día siguiente, sin saber lo que había ocurrido, me encontré con la dueña del establecimiento y su familia que, mediante este tipo de bombas multietapa, estaban achicando el agua y guardándola en una especie de tanques enormes.

Resulta que la tubería que había estallado era de agua limpia y toda el agua que había inundado el local era potable y fresca, así que habían decidido intentar recuperarla para utilizarla como agua de regadío en una escuela infantil donde enseñaban a los niños educación en valores a través de sus trabajos en un pequeño huerto. Me quedé asombrada y encantada porque, la familia, además de tener que recurrir al seguro y cruzar los dedos para que les cubran los arreglos y desperfectos, había decidido gastar un dinero extra sólo para poder reutilizar el agua limpia que había quedado estancada en su negocio y, para colmo, pensaban regalarla.

No sé cuántos litros de agua podría haber en esos tanques pero eso no importa, lo que importaba es que esa agua no se iba a perder.

Pero ¿en qué más podemos reutilizar el agua?

  • Agua de lluvia: si vives en el campo o tienes una buena terraza, puedes colocar cubos para que el agua de lluvia se acumule. Luego puedes utilizar esa agua para regar las plantas, lavar el coche o limpiar los muebles de exterior.
  • No desperdicies el agua fría de la ducha: cuando nos duchamos, siempre hay que esperar unos minutos hasta que el agua salga caliente y, mientras esperamos, dejamos perder litros y litros de agua que podemos recoger en cubos para regar las plantas, fregar el suelo y los platos, etc.
  • Reutiliza el agua hervida: no tires el agua que utilizas para hervir vegetales o pasta porque es ideal para regar las plantas.
  • El agua del lavaplatos: puedes utilizar el agua jabonosa que se queda en el lavaplatos para rellenar cisternas de inodoros.

En este artículo puedes ver algunos buenos usos del agua reutilizada.

¿Qué sociedad estamos creando? Cuida tu entorno

El boom que el turismo rural tuvo hace ya varios años, aunque ha caído levemente, se ha estabilizado, y ahora goza de un público fiel que contrata servicios y alojamiento en zonas rurales de toda España. Eso es fantástico porque, de este modo, se fomenta el cuidado de parajes y áreas extraurbanas  ya que, si no se cuidaran, llegaría un momento que acabarían por perder dicho turismo. En otras palabras: por interés te quiero Andrés, pero bienvenido sea.

Ahora bien, ¿hacemos los turistas lo mismo por esas zonas rurales? Este pasado fin de semana, con la llegada del calor, decidí montar una Barbacoa en familia en una zona habilitada para ello y me encontré con que varios conciudadanos habían decidido hacer lo mismo. En la mesa de la izquierda 15 o 20 jóvenes riendo sin parar con latas de cerveza y sangría, en la mesa de la derecha tres familias con hijos disfrutando del día igual que nosotros y en otra mesa que está un poco más alejada, lo que parece ser otra familia con abuelos incluidos.

Sobre las 13:00 aproximadamente, nos acercamos a la zona de barbacoas (a unos 10 metros de donde estábamos con las mesas) y nos vemos una pelea bastante ridícula entre dos de los jóvenes y un matrimonio de la mesa de al lado que discutían sobre el ruido que estaban haciendo. Obviamente los jóvenes defendían que estaban al aire libre y que no estaban haciendo nada malo, mientras que el matrimonio defendía que no paraban de gritar y cantar y estaban molestando al resto de visitantes.

Sinceramente, había ido a pasar un día alegre al campo y no pensaba meterme en esos líos así que me puse a hacer las brasas y pasé olímpicamente de la discusión, aunque he de decir que me hizo mucha gracia ver pasar a los hijos de la familia que tanto se quejaba por el ruido, gritando y corriendo a mi alrededor en, al menos, tres ocasiones.

Pasamos el resto de  la jornada bien, en paz, y cuando veo que empieza todo el mundo a recoger para irse no puedo evitar fijarme en lo que hacen. Los jóvenes de mi izquierda, con bolsas de Mercadona y Carrefour, se pusieron a recoger latas, platos de plástico, restos de comida, servilletas y cualquier otra cosa que hubieran podido tirar en su zona. La familia de mi derecha hizo lo propio, aunque con menor fortuna porque “por error” abandonaron en su área varias servilletas que los niños habían tirado al suelo, un par de latas de cola que habían apoyado junto a un árbol y, para más inri, un charquero de restos de bebida y líquidos de latas en conserva tipo mejillones y berberechos que habían ido tirando a tierra.

“¡Disculpen!”, llamé su atención cuando ya se iban “se les olvidan varias cosas” les dije y señalé el desastre. Los jóvenes, que estaban ya a punto de irse también, empezaron a aplaudirme y la familia, demasiado orgullosa como para dar la vuelta, empezó a gritar cosas como “¡Recógelo tú!” y “¡Vete a la mierda payasa!”.  ¿Sabéis quienes recogieron al final sus restos de basura? Los jóvenes y nosotros. La familia que estaba algo apartada en la otra mesa me enorgulleció cuando pasé a su lado para irnos y alabaron nuestra actuación.

Queremos disfrutar del campo, de lo que es de todos, y a cambio no respetamos nada. Nos quejamos de jóvenes riendo y cantando  y no llevamos cuidado para que nuestros hijos no molesten al resto de personas, la ley del embudo ¿verdad?

Un comportamiento visible en todas partes

Pero esta no es la primera vez que me pasa. Cuando nos alojamos en el Cortijo el Sapillo nos encontramos que, los propietarios de la Finca, estaban bastante disgustados con los inquilinos anteriores que habían dejado “de todo” por los alrededores de la casa y en su interior. Nos contaron que vieron hasta condones escondidos entre la hierba… ¿pero qué tipo de personas estamos creando en nuestra sociedad?

Cuando estuvimos haciendo barranquismo con los profesionales de Ocio Aventura Cerro Gordo aplaudimos su actuación cuando llamaron la atención a un grupo de jóvenes que pretendía hacer rafting después de beber un número enorme de latas de cervezas y lanzarlas al paraje sin contemplación ninguna. Por un lado, estaban contaminando toda el área y, por otro, podían sufrir un accidente por culpa de su falta de conocimiento. Repito la pregunta ¿qué tipo de personas estamos creando en nuestra sociedad?

Botellones nocturnos y diurnos en playas y plazas que dejan todo echo una mierda, personas que se comen un chicle y tiran el papel al suelo teniendo una papelera a menos de dos metro, y lo mejor que vi el fin de semana: una pareja que entraba a su coche con una botella de agua vacía en la mano y, una vez dentro, la chica abría la ventanilla y la dejaba caer al suelo como si nada, teniendo justo delante una hermosa papelera. Así somos, y así parece que seguiremos siendo durante mucho tiempo.