24 mayo, 2017

Las enfermedades renales crecen por culpa de la contaminación

Cada día nuestra sociedad es más consciente del peligro de la contaminación, tanto para el planeta como para nosotros mismos, pero los estudios de los expertos no hacen más que confirmar dichos pensamientos con resultados como los que se han ofrecido recientemente en unos análisis que se realización en China, uno de los países más contaminados del mundo.

La prevalencia de la glomerulonefritis membranosa ha crecido en China a un ritmo de un 13% anual en la última década por culpa de la contaminación atmosférica. No en vano hay profesionales que ya alzan la voz alertando de que la contaminación es mortal para el ser humano. De hecho, es la causante de la muerte de más de 25.000 personas solo en nuestro país y según la OCDE, la cifra global de muertes prematuras por contaminación se duplicará o incluso triplicará para el año 2016, al menos de mantenerse la tendencia actual.

La Universidad Médica Meridional en Cantón (China) asegura que el incremento en ese país asiático de las enfermedades renales se asocia muy estrechamente con la distribución de las partículas contaminadas en suspensión que respira diariamente su población al estar presentes en el aire. Y, por ende, estas enfermedades renales parecen estar más presentes en las regiones con niveles más elevados de contaminación del aire.

La Asociación Andaluza de Urología ya está valorando el informe de la Universidad China, y aunque aún no ha emitido ningún comunicado, sí se ha mostrado preocupada por el impacto que tiene la contaminación en la salud individual de las personas.

Cuidado con el agua

Pero la contaminación para nuestros riñones no sólo puede venir del aire, el agua que bebemos también es causante de un gran número de cólicos nefríticos. De hecho, al respecto hay muchísimos expertos que se posicionan a favor y en contra de beber agua de grifo, precisamente por culpa de esa contaminación, pero también por culpa del cloro.

El agua del grifo llega hasta nuestras casas tratada con cloro para evitar la proliferación de bacterias en su interior. Algunos expertos dudan de la calidad de los manantiales de origen del agua, ya que aseguran que están altamente contaminados por microorganismos procedentes de actividades ganaderas o fauna salvaje, así como por filtraciones de químicos procedentes del abonado de los campos.

Por otro lado, el agua de grifo no es un medio inerte ni muerto, tiene numerosos microorganismos que son más o menos resistentes a ese cloro y que también pueden dañar nuestros riñones.

Sea como sea, tanto si el problema viene del agua como si viene del aire, lo único que podemos sacar en claro es que la contaminación está afectando a nuestros riñones y a nuestra salud en general. Una muestra más de lo nociva que puede llegar a ser para nosotros y de lo importante que es poner remedio desde ya a este problema medioambiental.